La Flor Pucarina, Lorenzo Palacios Chacalón y los desaparecidos coliseos populares atraviesan los recuerdos de Antonio Muñoz Monge en un documental de Mario Pozzi-Escot. La película se presenta hoy en Miraflores y vuelve sobre una pregunta que la capital todavía necesita hacerse: ¿cuánto reconoce a quienes contribuyeron a transformarla?. Composición editorial con IA: IT/USERS® Magazine. Afiche: VideoMemoria. Referencias visuales proporcionadas para la composición.
Lima, Perú, 25 de octubre de 2026.— Antonio Muñoz: El Perú en Lima, documental dirigido por Mario Pozzi-Escot, se estrena hoy, domingo 25 de octubre, a las 7:00 p. m., en Jazz Zone de Miraflores. A través de los recuerdos del periodista y escritor huancavelicano, la película recorre la cultura popular de una capital transformada por la migración, sus músicas y las contradicciones de su convivencia. La función figura en la programación oficial del local. jazzzoneperu.com
Muñoz Monge conoció a la Flor Pucarina, frecuentó los escenarios donde cantaban las grandes voces del folclore y dedicó más de seis décadas a documentar tradiciones e historias del país. Su trayectoria ofrece un punto de entrada a una Lima que también se construyó en coliseos, encuentros de paisanos y publicaciones dedicadas a registrar aquella vida cultural.
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Los domingos en que Lima se reencontraba con sus pueblos
Durante la segunda mitad del siglo XX, los coliseos fueron espacios de encuentro para las comunidades andinas asentadas en la capital. Allí se escuchaba música, pero también se compartían recuerdos y se renovaban vínculos con los lugares de origen.
Había un reencuentro con tu pueblo, con tu música, con tus costumbres, tus tradiciones, tus mitos, tus leyendas», recuerda Muñoz Monge.
En su recorrido aparecen Flor Pucarina, Picaflor de los Andes, Pastorita Huaracina y Jaime Guardia. Sus nombres forman parte de una historia cultural que permite observar cómo los migrantes hicieron de Lima un lugar propio, aun cuando debieron enfrentar prejuicios y discriminación.
Muñoz Monge participó en ese registro mediante las revistas Coliseo y Festival. Documentar presentaciones, intérpretes y públicos significaba dejar constancia de una actividad que tenía sus propios escenarios y una audiencia que necesitaba verse representada.
El coliseo podía ser, durante unas horas, una extensión del pueblo que se había dejado atrás. También era un espacio de la nueva ciudad: las tradiciones se encontraban con otras experiencias y comenzaban a cambiar junto con quienes las sostenían.
Flor Pucarina y Chacalón: voces de una ciudad en transformación
En octubre de 1987, una multitud acompañó el féretro de la Flor Pucarina por las calles de Lima. La despedida hizo visible la dimensión del vínculo entre la cantante y su público. La artista había fallecido el 5 de octubre, según el registro del Ministerio de Cultura, que posteriormente le otorgó de manera póstuma la distinción de Personalidad Meritoria de la Cultura. Plataforma del Estado Peruano
Para Muñoz Monge, su importancia excedía el talento interpretativo. «Era un fenómeno artístico que representaba ese sentimiento de reclamo», señala.
Sus canciones permitían reconocer experiencias compartidas por personas que habían llegado a la capital y buscaban un lugar en ella. La presencia multitudinaria en su despedida mostraba cuánto podía significar una voz para quienes no siempre encontraban reconocimiento en otros espacios.
La figura de Chacalón introduce otra expresión de esa transformación. La frase popular «Cuando canta Chacalón, bajan los cerros» condensa la relación entre la música, los barrios y un público que adquiría protagonismo en la ciudad.
El huayno y la chicha tienen historias y lenguajes distintos. Su presencia en este recorrido permite mirar las continuidades y los cambios de una cultura urbana alimentada por múltiples procedencias. Quienes llegaron a Lima trajeron sus tradiciones y, al vivir en ella, contribuyeron a crear otras formas de pertenencia.
Una memoria que todavía interpela a la capital
Lima es un libro abierto que se llama Perú», sostiene Muñoz Monge.
La frase recoge el sentido del documental: mirar la capital a través de las personas, músicas y costumbres que la habitan. También invita a reconocer una tensión persistente entre la celebración de las expresiones populares y los prejuicios que pueden recaer sobre sus protagonistas.
El interés de esta historia está en las experiencias que permite conservar. ¿Cómo se vivían aquellos encuentros? ¿Qué significaba escuchar una canción del lugar de origen? ¿Quiénes registraban esa actividad cuando todavía estaba ocurriendo?
Con producción general de Sol Pozzi-Escot, la película forma parte de VideoMemoria, proyecto audiovisual dedicado a preservar la memoria cultural peruana. El testimonio de Muñoz Monge permite acercarse a ese pasado desde una experiencia personal: la de alguien que estuvo allí, escuchó y escribió.
Para las nuevas generaciones, el documental ofrece una oportunidad de conocer los espacios y las voces que precedieron a la ciudad que hoy recorren. Para quienes reconocen esas historias, puede abrir una conversación sobre lo que permanece, lo que cambió y lo que aún falta contar.
Dónde ver el documental
La función será hoy, domingo 25 de octubre de 2026, a las 7:00 p. m., en Jazz Zone, avenida La Paz 656, pasaje El Suche, Miraflores.
La entrada anunciada cuesta S/ 30 y las reservas se reciben en el 933 352 495, de acuerdo con la difusión de VideoMemoria. La programación también puede consultarse en el sitio oficial de Jazz Zone. facebook.com
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