Rey Yacolca en esta entrega, reflexiona acerca de cómo la vida misma es la que nutre a la ficción, a través del personaje «Varguitas», y de su motivación para seguir explorando los ricos matices de la obra literaria de Mario Vargas Llosa
Lima, Perú, 13 de diciembre de 2024.— Al terminar de leer estos dos libros, dedicados mutuamente por los autores, uno hacia el otro —por diferentes motivos— Pero, siguiendo una línea autobiográfica. Por parte de Julia Urquidi, usada como descargo al sentir vulnerada, de cierta manera su intimidad, lo cual es muy comprensible, a pesar de saber, que Mario Vargas Llosa, utiliza como un recurso la realidad para novelarla y hacerla ficción.
Podemos comprender el enojo de la verdadera tía Julia, sobre todo si contextualizamos la época en la que se dieron los hechos, en su condición de mujer, nacida en la década de los 20 y teniendo en cuenta que el libro fue lanzado en 1977, y que ella solo tuvo noticia del mismo cuando fué publicado, a pesar que Mario, mantenía comunicación por cartas con ella, desde que se divorció para casarse con su prima hermana, Patricia, en 1964; divorcio y enamoramiento que se vivió bajo un mismo techo, cuando la prima , «de nariz respingada» como la menciona en su discurso del Premio Nobel en el 2010, Vargas Llosa, llegó a París para estudiar francés junto a su hermana Wanda, misma perdiera la vida en un fatídico accidente aéreo, en donde, no hubo ningún sobreviviente.
Podemos entonces, de esta manera tener un mejor panorama de los hechos y de todo lo que tuvo que superar y reponerse la tía Julia y el parque estalló en cólera cuando, «Varguitas» vendió los derechos de su libro «La tía Julia y el escribidor» a una productora colombiana para realizar una telenovela, y donde no hay que tener la suspicacia de un premio Nobel para saber, de antemano, que aquella productora buscaría duplicar su inversión apoyándose fundamentalmente en las figuras reales de carne y hueso, la diferencia de edad entre Mario y Julia, el conflicto familiar y algunas infidencias que Vargas Llosa ya había contado en el libro y que ahora, en la novela será la comidilla de una sociedad a la que no le temblará el dedo para señalar, acusar y autoflagelarse alrededor de la mesa del comedor y en horario estelar.
¿Porqué las leí entonces? O ¿Porqué tendrían ustedes que leer estos dos libros? … Principalmente siento que me acerqué a ellos por sincera curiosidad, durante mucho tiempo he sido admirador de la pluma y el trabajo de nuestro Premio Nobel y ¿Por qué me resistía hacerlo?, quizás por el rechazo (muy personal) a lo que representaba para mi, Julia Urquidi y sus pretensiones —según mi punto de vista— de colgarse de «Marito» o «Varguitas» que fueron los alter ego de nuestro escritor dentro de las respectivas obras.
Pensamiento que debo confesar se formó principalmente por el sinnúmero de artículos que se publicaban en torno al tema, por el libro (sin haberlo leído a conciencia, la gran mayoría). Y la telenovela, inclusive escuché, en más de una ocasión, en círculos literarios y no literarios que se usaba el nombre de «La tía Julia» para hablar de mujeres de mayor edad que buscaban jóvenes para seducirlos.
Debo confesar que poco a poco todo aquello se fue diluyendo dentro mio, para dar paso a una gran simpatía por este personaje y admiración por quien era en la realidad, la tía Julia, llegó a ser para mi y creo para quienes lean las obras, una pieza fundamental en la obra monumental de Mario Vargas Llosa, inclusive, el mismo lo acepta muchas veces dentro de su libro y las cartas que le envió, otorgándole con plena justicia los derechos a perpetuidad de su primera gran obra «La ciudad y los perros».
Sin Julia Urquidi, Mario, tal vez si hubiera podido llegar a ser escritor, definitivamente estaba en su sino, pero no el escritor que todos conocemos ahora, ¿En que sería diferente?, eso ni él mismo lo sabe, pero por mi parte, debo reconocer el gran error en el que me encontraba con respecto a ella, por supuesto que mi cambio de opinión también obedece a la madurez de estos tiempos y haber comprendido lo importante que es vivir antes de poder escribir, el apoyo moral y el cariño antes de sentirse cómodo para continuar y por supuesto la pasión apremiante para construir caminos.
Solo me queda decir mientras comienzo la lectura de un libro más de nuestro Premio Nobel de Literatura, esta vez, «El pez en el agua»: ¡Gracias por todo Julia Urquidi!. ¡Muchas Gracias Varguitas!
Acerca de Rey Anthony Yacolca Gomez

Rey Anthony Yacolca Gomez, chalaco de nacimiento, ostenta estudios superiores de ciencias de la comunicación, y durante su joven trayectoria ha alcanzando grandes logros a nivel nacional e internacional como ganar el festival internacional de la “Noche de los Cortos” en la categoría a “Mejor cortometraje universitario peruano“, al competir con las más prestigiosas universidades del país, también logró llevarse el premio a “Mejor dirección y guión“. Haciéndose merecedor a una beca para participar del taller de guión del cineasta argentino Ivan Tokman (Galardonado cineasta y ganador del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata). A su vez ganador del festival nacional “Cortos de vista” realizado en la ciudad de Chiclayo en su categoría “Mejor Guión“. Conferencista a nivel nacional y poeta, ha participado en innumerables certámenes de poesía representando al Perú y prologado varios libros de poemas entre los que se encuentran los libros del poeta limeño de ascendencia italiana Luciano Lértora, poeta que alcanzaría gran fama dentro de los grupos literarios Miraflorinos, debido a su extensa obra de gran calidad poética. En la actualidad se encuentra cursando estudios avanzados de psicología en la Universidad Privada del Norte, desempeñándose también como docente a nivel escolar y dando talleres de motivación, oratoria, poesía y teatro. Desde el 2017 también tiene el cargo de Director Multimedia & Redes Sociales en la prestigiosa Revista IT/USERS®.
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