Acompáñanos a leer esta crítica teatral de Rey Yacolca acerca de este popular personaje literario El Principito en una puesta en escena que intenta conjugar la inocencia frente a la creciente deshumanización
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El Principito, hay obras que no se miran: se recuerdan
Lima, Perú, 16 de febrero de 2026.— El Principito pertenece a esa estirpe extraña de textos que no envejecen porque nunca fueron adultos. Antoine de Saint-Exupéry lo escribió en medio del exilio, de la guerra, del ruido de un mundo que se caía a pedazos. No es un dato menor: este libro nace cuando Europa ardía, cuando la razón justificaba la violencia y los hombres hablaban de progreso mientras fabricaban muerte. En ese contexto, un aviador decide escribir sobre un niño que hace preguntas simples. Y esa decisión ya es un acto político.
Hoy, en un mundo atravesado por nuevas guerras, fronteras endurecidas, migraciones forzadas, economías que devoran cuerpos y discursos que normalizan la deshumanización. El Principito vuelve al teatro no como un recuerdo amable, sino como una advertencia suave. Porque lo peligroso de esta obra no es su ternura, sino su claridad.
La historia es conocida: un niño que viene de otro planeta, un aviador que ha olvidado cómo mirar, una flor frágil y orgullosa, adultos atrapados en funciones vacías. Pero lo verdaderamente radical del texto no es el argumento, sino su sistema de metáforas. Cada planeta no es un lugar: es una ideología. Cada adulto no es un personaje: es una forma de poder. El rey que gobierna sin súbditos, el vanidoso que necesita aplausos, el hombre de negocios que acumula estrellas sin mirarlas… ¿no son acaso figuras reconocibles de nuestra geopolítica actual?
Vivimos rodeados de hombres que cuentan cifras mientras el mundo se quema. De líderes que confunden autoridad con control. De sistemas que hablan de crecimiento mientras producen soledad. El Principito no grita contra eso. Lo desarma con una pregunta.
Y ahí el teatro encuentra su territorio natural. Porque el teatro —cuando es verdadero— no explica: encarna. El cuerpo del actor se vuelve metáfora viva. La voz no informa: invoca. El silencio no rellena: sostiene.
En escena, El Principito exige un trabajo delicado del cuerpo: no uno infantilizado, sino disponible. Un cuerpo que no actúa desde la psicología, sino desde la presencia. El niño no representa la inocencia: la habita. Y eso es un riesgo enorme, porque cualquier exceso lo vuelve caricatura. La contención es clave: el gesto mínimo, la mirada abierta, el caminar sin prisa. El cuerpo del Principito no corre: orbita.
La voz, por su parte, no debe declamar belleza, sino dejarla pasar. Saint-Exupéry escribió frases que parecen simples, pero cargan una densidad filosófica profunda. En teatro, decirlas mal las mata; decirlas de más, las subraya; decirlas con verdad, las libera. El desafío está en permitir que la palabra respire, que no se imponga como moraleja, sino como eco.
La magia en El Principito no está en el truco, sino en la convención. En creer juntos. En aceptar que un zorro puede hablar si el actor y el espectador se ponen de acuerdo en jugar en serio. Y ese pacto hoy es revolucionario. En una época saturada de pantallas, estímulos y explicaciones, el teatro propone algo casi subversivo: imaginar con el cuerpo presente.
Por eso El Principito no es teatro infantil. Es teatro esencial. Teatro que recuerda que el cuerpo piensa, que la voz también es política, que la ternura puede ser una forma de resistencia.
Saint-Exupéry desapareció en el cielo, pilotando un avión, como si su propio cuerpo hubiera decidido convertirse en metáfora. Quizá por eso su obra sigue flotando: porque no pertenece a la tierra firme de las certezas, sino al aire inestable de las preguntas.
Ver El Principito hoy es mirarnos sin disfraces. Es preguntarnos en qué momento dejamos de cuidar nuestras flores, en qué planeta nos quedamos atrapados, en qué número confundimos la vida.
Salí del teatro —como se sale de un sueño lúcido— con la sensación de que algo se había movido sin hacer ruido. No una respuesta. Una dirección. Y en estos tiempos, mirar el cielo nuevamente con el corazón no es ingenuidad. Es una necesidad urgente.
Ficha técnica
- Obra: «El Principito»
- Autor original: Antoine de Saint-Exupéry
- Adaptación: Omar Velásquez
- Dirección: Jiro de la Vega
- Asistencia de dirección: Emili Espinoza
- Dirección de movimiento: Linda García
- Piano en vivo: Eduardo Zapata
- Asistencia de producción: Rocío Guerra
- Elenco: Danny Borja, Sandra Epequin, Víctor Lucana, César Marticorena, Jacqui Arce y Jiro de la Vega
- Producción: Telón Mestizo
Lugar: Centro Cultural Cafe-Se, San Isidro
Temporada: Febrero
Fechas y funciones:
1 y 8 de febrero – 4:00 p.m. y 8:00 p.m.
15 y 22 de febrero – 8:00 p.m.
Acerca de Rey Anthony Yacolca Gómez
Rey Anthony Yacolca Gómez es comunicador, guionista, poeta y docente peruano, nacido en el Callao. Cuenta con estudios superiores en Ciencias de la Comunicación y una trayectoria temprana reconocida tanto a nivel nacional como internacional en el ámbito audiovisual, literario y cultural.
En el campo cinematográfico, ha sido ganador del Festival Internacional “La Noche de los Cortos”, donde obtuvo los premios a Mejor cortometraje universitario peruano, Mejor dirección y Mejor guion, compitiendo con las principales universidades del país. Gracias a estos logros, fue becado para participar en el taller de guion del cineasta argentino Iván Tokman, reconocido director y ganador del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.
Asimismo, obtuvo el premio a Mejor Guion en el festival nacional “Cortos de Vista”, realizado en la ciudad de Chiclayo, consolidando su perfil como narrador audiovisual y dramaturgo emergente.
Como poeta y gestor cultural, ha participado en diversos certámenes literarios representando al Perú y ha prologado múltiples libros de poesía, entre ellos obras del poeta limeño de ascendencia italiana Luciano Lértora, figura destacada de los círculos literarios miraflorinos por la calidad y extensión de su obra poética.
En el ámbito académico y formativo, Rey se desempeña como docente a nivel escolar, conferencista nacional y facilitador de talleres de motivación, oratoria, poesía y teatro. Actualmente cursa estudios avanzados de Psicología en la Universidad Privada del Norte, integrando una mirada humanista y psicosocial a su trabajo creativo y educativo.
Desde el año 2017, ocupa el cargo de Director Multimedia & Redes Sociales de IT/USERS®, donde además colabora como autor en la categoría Cultura Digital, explorando el cruce entre tecnología, arte, comunicación, cuerpo, poder y creación contemporánea.
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