Trabajo remoto y las labores de cuidado en la pandemia

Trabajo remoto y las labores de cuidado en la pandemia

Trabajo remoto y las labores de cuidado en la pandemia. La Defensoría del Pueblo, a través de la Adjuntía para los Derechos de la Mujer, abrió el debate sobre las experiencias de las labores de cuidado durante la pandemia. El antropólogo Raúl Rosales León destacó que es un momento propicio para reducir las brechas de género en el hogar.

Lima, Perú, 22 de septiembre de 2020.— La Defensoría del Pueblo, a través de la Adjuntía para los Derechos de la Mujer, realizó el webinar ‘Las labores de cuidado durante la pandemia: experiencias y labor institucional’, que contó con la participación de María Pía Molero, de la Dirección General de Transversalización del Enfoque de Género del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables; Leddy Mozombite, secretaria general de la Federación de Trabajadoras del Hogar y Trabajadores del Hogar Perú (FENTTRAHOP); Carlos Amaranto, tecnólogo médico y catedrático, integrante del Comando Covid-19 Lima Centro; y el antropólogo Raúl Rosales León, especialista en temas de género.

La moderación estuvo a cargo de Eliana Revollar, Adjunta para los Derechos de la Mujer de la Defensoría del Pueblo, quien destacó la necesidad de repensar sobre el trabajo no remunerado en el hogar y ver cómo son consideradas estas actividades por la sociedad. “El objetivo que nos hemos planteado es visibilizar la importancia de las labores de cuidado por la pandemia, destacando algo que es gravitante y necesario en nuestro país: contar con una política nacional de cuidado. El INEI señala que semanalmente 545 millones de horas son dedicadas a las labores domésticas, y más del 71%, recae en las mujeres”, señaló Eliana Revollar.

Sobre los nuevos escenarios que enfrentan los profesionales peruanos en cuanto a la nueva normalidad se encuentra la relación entre el trabajo remoto y las actividades domésticas, donde el antropólogo Raúl Rosales León resaltó lo siguiente: “Es un momento importante para plantear algunas reflexiones para pensar en las formas de reducción de las brechas de género”. Al respecto, el experto en temas de género mencionó una experiencia social que realizó en los tiempos de la cuarentana, a través de las redes sociales, publicando fotos de sus labores domésticas cotidianas como barrer, cocinar, lavar los platos o atender a su menor hijo. Lo cual generó diversas reacciones entre los cibernautas. “Pude detectar que el trabajo realizado por los hombres es muy aceptado por las mujeres, ven con ‘buenos ojos’ que los hombres se involucren con los deberes de la casa. En cambio, los hombres no tanto, incluso se burlan con etiquetas como ‘saco largo’, ‘pisado’ y ‘cosito’, lo cual evidencia una fuerte resistencia al cambio de roles en la vida doméstica. Si se piensa contar con una política nacional de cuidado, es necesario impulsar una política de fomento de nuevas masculinidades para que los hombres también se involucren en las tareas de cuidado”, explicó el antropólogo Raúl Rosales León.

Según el especialista, con la nueva normalidad se ha reactivado el trabajo remunerado bajo la modalidad del trabajo remoto. En junio pasado, SERVIR aprobó una Directiva de Trabajo Remoto que es una medida para prevenir el contagio del Covid-19; pero dicha norma no toma en cuenta el trabajo de cuidado en la vida doméstica, el lugar donde se labora de manera presencial.

Si bien hay un discurso de adaptación al cambio en el trabajo remoto, este proceso sin enfoque de género fortalece la desigualdad en la organización social del cuidado afectando mayormente a las mujeres”, comentó Rosales León, quien propone un mapeo de las necesidades diferenciadas que existen entre el hombre y la mujer en el hogar, para ver de qué manera se puede establecer medidas que favorezcan la corresponsabilidad en el cuidado y crianza de sus hijos e hijas. Son situaciones nuevas producto de la pandemia, como el trabajo remoto, pero que se convierte en una oportunidad para incorporar el enfoque de género permitiendo mejores condiciones para el equilibrio entre la vida laboral y familiar”, dijo el antropólogo Raúl Rosales León.

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