Las nanopartículas que emplean estos científicos son de cobre y plata y, posteriormente, se depositan sobre uno de los componentes de la pintura. Mónica Pinto, del Centro INTI-Procesos superficiales, señala que la importancia de este proyecto radica en que “las bacterias están en todos lados, y las personas al tocar las paredes las llevan de un lugar a otro”. Por otro lado, la elección del cobre y la plata reduce las posibilidades de toxicidad ya que son componentes empleados incluso en medicamentos.

El Institutito llevó a cabo un experimento en el Hospital Centrángolo de Vicente López (Argentina), especializado en enfermedades de las vías respiratorias, donde se aplicó esta pintura en la guardia, los pasillos y el laboratorio de microbiología, con resultados sobresalientes.

A pesar de que el proyecto se encuentra en etapa de prueba, el INTI no es la única encargada de su fabricación, sino que ha cedido su patente para hacer posible la expansión de esta nueva tecnología y su uso en PyMEs, como la empresa de pintores en Valencia, Sergon, especializada en alisado de gotelé.

Además, este último hecho ha promovido que terceras empresas o instituciones puedan continuar investigando en este campo con el fin de reducir los costes de fabricación, lo cual es su mayor limitación de crecimiento.