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Resumen
La mayor frecuencia de eventos climáticos extremos está transformando la resiliencia energética en un componente estratégico de la continuidad operativa. Las organizaciones ya no buscan únicamente responder a interrupciones eléctricas, sino anticiparlas mediante infraestructuras más inteligentes y resilientes. El análisis presentado por Schneider Electric refleja una tendencia que trasciende el ámbito tecnológico: la energía se consolida como un activo esencial para proteger la productividad, reducir riesgos financieros y garantizar la disponibilidad de servicios críticos en un entorno empresarial cada vez más digital.
El aumento de las interrupciones eléctricas y los fenómenos climáticos obliga a las organizaciones a fortalecer su infraestructura crítica para garantizar la continuidad del negocio. Los eventos climáticos extremos están incrementando el riesgo de interrupciones eléctricas que afectan la continuidad operativa de empresas y centros de datos. Ante este escenario, las organizaciones priorizan estrategias de resiliencia energética capaces de anticipar fallas, proteger infraestructura crítica y reducir el impacto financiero asociado a los cortes de energía. El cambio climático ya no solo representa un desafío ambiental. También se ha convertido en un factor que condiciona la disponibilidad de la infraestructura tecnológica y la continuidad de los negocios. Frente al aumento de tormentas, inundaciones y fallas en la red eléctrica, sectores como banca, salud, telecomunicaciones, retail e industria comienzan a reforzar sus estrategias de resiliencia energética para minimizar riesgos operativos y proteger procesos críticos.
Claves de la noticia
- Los eventos climáticos incrementan el riesgo de interrupciones eléctricas.
- Más del 60 % de las fallas críticas generan pérdidas superiores a US$100.000.
- Uno de cada cuatro incidentes supera el millón de dólares en pérdidas.
- La resiliencia energética evoluciona hacia una estrategia empresarial.
- Los sistemas UPS incorporan mayor eficiencia, escalabilidad y monitoreo digital.
Lima, Perú, 23 de julio de 2026.— Hasta hace pocos años, un corte eléctrico era considerado una contingencia ocasional. Hoy, la creciente frecuencia de fenómenos climáticos extremos está cambiando esa percepción. Para organizaciones cuya operación depende de servicios digitales, una interrupción de apenas unos segundos puede traducirse en pérdidas económicas, afectación reputacional e incluso la paralización completa de procesos críticos. En este contexto, la resiliencia energética emerge como uno de los pilares de la continuidad operativa.
El cambio climático también desafía la infraestructura tecnológica
La transformación digital ha incrementado la dependencia de las organizaciones respecto a la disponibilidad permanente de energía. Al mismo tiempo, el aumento en la intensidad y frecuencia de eventos climáticos extremos está sometiendo a mayor presión las redes eléctricas, elevando el riesgo de interrupciones que pueden afectar desde centros de datos hasta hospitales, entidades financieras, plantas industriales y operadores de telecomunicaciones. Esta convergencia entre digitalización y vulnerabilidad climática está impulsando un cambio de paradigma: la continuidad energética deja de ser un asunto exclusivamente técnico para convertirse en una prioridad estratégica dentro de la gestión del riesgo empresarial.
La energía se convierte en un activo estratégico para la continuidad del negocio
La operación de prácticamente todas las organizaciones modernas depende de una infraestructura tecnológica que requiere suministro eléctrico continuo. Desde plataformas de comercio electrónico hasta sistemas financieros, aplicaciones hospitalarias o redes de telecomunicaciones, cualquier interrupción puede desencadenar efectos en cadena que trascienden el ámbito tecnológico.
De acuerdo con estudios del Uptime Institute, más del 60 % de las interrupciones en infraestructura crítica generan pérdidas superiores a los 100.000 dólares por incidente, mientras que cerca del 25 % supera el millón de dólares, especialmente en sectores donde la disponibilidad de los servicios constituye un factor esencial para el negocio.
Estos datos reflejan una realidad cada vez más evidente: la continuidad operativa ya no depende únicamente de la capacidad informática, sino también de la resiliencia de la infraestructura energética que sostiene los procesos digitales.
Latinoamérica enfrenta una exposición creciente
En América Latina, la situación presenta características particulares. Fenómenos como lluvias intensas, tormentas eléctricas, inundaciones y deslizamientos afectan periódicamente la estabilidad de las redes de distribución eléctrica, incrementando la probabilidad de interrupciones no planificadas. Aunque el comportamiento varía entre países, la región comparte un desafío común: modernizar su infraestructura crítica para responder a un escenario climático cada vez más impredecible.
Durante años, muchas organizaciones diseñaron sus estrategias de continuidad considerando principalmente fallas técnicas internas. Hoy, el entorno obliga a incorporar variables externas asociadas al clima, la resiliencia de la red eléctrica y la capacidad de recuperación frente a eventos inesperados.
Esta evolución también modifica la forma en que el CIO, el CTO y responsables de infraestructura evalúan las inversiones tecnológicas, priorizando soluciones capaces de mantener operativos los servicios críticos incluso bajo condiciones adversas.
La resiliencia energética evoluciona hacia un modelo predictivo
La resiliencia energética ya no consiste únicamente en reaccionar cuando ocurre un corte eléctrico. El enfoque actual busca anticipar riesgos, minimizar impactos y garantizar la continuidad antes de que la interrupción afecte la operación.
En este escenario, los sistemas de alimentación ininterrumpida (UPS) evolucionan para integrarse dentro de estrategias más amplias de gestión energética, incorporando monitoreo inteligente, mayor eficiencia y arquitecturas escalables que permiten responder a entornos con crecientes demandas de procesamiento y disponibilidad.
Para Schneider Electric, esta evolución responde a una necesidad cada vez más evidente en sectores como centros de datos, salud, industria, servicios financieros y retail, donde incluso interrupciones de muy corta duración pueden generar pérdidas significativas.
Tecnología que anticipa las interrupciones
La creciente dependencia de servicios digitales está impulsando una evolución en las soluciones de respaldo energético. Más que proporcionar energía durante un apagón, las plataformas actuales buscan integrarse a la estrategia de continuidad operativa mediante capacidades de monitoreo, eficiencia energética y escalabilidad.
En centros de datos modernos, por ejemplo, la infraestructura eléctrica debe responder a cargas de trabajo cada vez más dinámicas, impulsadas por inteligencia artificial, análisis de datos y servicios en la nube. Esto exige sistemas capaces de operar con altos niveles de disponibilidad sin incrementar de forma significativa el consumo energético ni la complejidad de la infraestructura.
En este escenario, Schneider Electric señala que soluciones como Galaxy VXL fueron diseñadas para responder a entornos de alta densidad, ofreciendo respaldo energético con una arquitectura compacta y eficiente que facilita la continuidad operativa frente a interrupciones inesperadas.
La continuidad energética también es un desafío para otros sectores
Aunque los centros de datos concentran buena parte de la atención, la resiliencia energética se ha convertido en una prioridad para múltiples industrias. Hospitales que dependen del funcionamiento permanente de equipos médicos, entidades financieras que procesan millones de transacciones, cadenas de retail con operaciones distribuidas o plantas industriales altamente automatizadas comparten una misma necesidad: evitar que una interrupción eléctrica afecte la disponibilidad de sus servicios.
En este contexto, Schneider Electric destaca que las soluciones UPS modulares permiten responder a diferentes escenarios operativos, proporcionando respaldo inmediato, estabilización de la calidad de la energía y herramientas de monitoreo que facilitan una administración más eficiente de la infraestructura crítica.
Más allá del hardware, la tendencia apunta hacia ecosistemas energéticos inteligentes capaces de generar información en tiempo real para apoyar la toma de decisiones y optimizar el desempeño de la infraestructura.
De la reacción a la resiliencia
Durante años, muchas organizaciones diseñaron sus planes de contingencia pensando en cómo recuperarse después de una interrupción. Hoy, el enfoque está cambiando. La resiliencia energética propone anticipar los riesgos antes de que se conviertan en incidentes capaces de afectar la operación del negocio. Este cambio responde tanto al incremento de eventos climáticos extremos como a la creciente dependencia de plataformas digitales cuya disponibilidad debe mantenerse prácticamente ininterrumpida.
En consecuencia, las inversiones en infraestructura eléctrica dejan de evaluarse únicamente por su capacidad de respaldo y comienzan a analizarse por su contribución a la continuidad del negocio, la eficiencia energética y la protección de activos críticos.
Como señala Mario Cruz, Gerente Comercial del Cluster Norte para la unidad de Secure Power de Schneider Electric:
Hoy las interrupciones eléctricas ya no son eventos aislados, sino riesgos operativos que las empresas deben gestionar activamente. Soluciones como Galaxy VXL o sistemas UPS modulares permiten garantizar continuidad en momentos críticos, pero también optimizar el uso de la energía y proteger la infraestructura frente a variaciones que muchas veces pasan desapercibidas y terminan afectando la operación».
El ejecutivo añade:
En sectores donde cada segundo cuenta, contar con respaldo energético no es una opción, es una condición para operar con confianza».
Relación con el clúster: Infraestructura crítica y continuidad operativa
La resiliencia energética forma parte de un proceso más amplio de transformación digital. A medida que las organizaciones incorporan inteligencia artificial, automatización industrial, computación en la nube y análisis avanzado de datos, la disponibilidad de energía adquiere un papel tan estratégico como la capacidad de procesamiento o la conectividad.
En este escenario, la infraestructura energética deja de ser un componente de soporte para convertirse en un habilitador de la continuidad operativa, la ciberresiliencia y la sostenibilidad de los negocios.
¿Qué está cambiando?
El incremento de eventos climáticos extremos está obligando a las organizaciones a fortalecer su infraestructura energética para reducir el riesgo de interrupciones operativas.
Sectores con mayor exposición
- Centros de datos
- Servicios financieros
- Salud
- Telecomunicaciones
- Retail
- Industria manufacturera
- Logística
Cinco consecuencias de un corte eléctrico inesperado
- Interrupción de procesos críticos.
- Pérdida de productividad.
- Afectación de la experiencia del cliente.
- Costos financieros elevados.
- Riesgos para la continuidad del negocio.
Lo que cambia para las organizaciones
La resiliencia energética deja de ser una medida reactiva y pasa a integrarse dentro de las estrategias corporativas de gestión del riesgo y continuidad operacional.
Los próximos pasos
La convergencia entre inteligencia artificial, monitoreo digital, automatización y eficiencia energética impulsará una nueva generación de infraestructuras capaces de anticipar fallas y optimizar el consumo eléctrico en tiempo real.
¿Por qué es importante?
Para el CIO, el CTO, el CEO y los responsables de operaciones, la energía se ha convertido en un componente esencial de la estrategia digital. En un entorno donde la disponibilidad de servicios determina la competitividad del negocio, invertir en resiliencia energética significa reducir riesgos financieros, proteger activos críticos y garantizar la continuidad de procesos que no pueden detenerse.
Visión Estratégica
El cambio climático está modificando la forma en que las organizaciones gestionan su infraestructura crítica. Mientras la digitalización incrementa la dependencia de servicios disponibles las 24 horas del día, los eventos climáticos extremos elevan la probabilidad de interrupciones eléctricas capaces de afectar la continuidad del negocio.
Para el Perú y para América Latina, este desafío adquiere una relevancia especial debido a la coexistencia de fenómenos climáticos cada vez más intensos con procesos acelerados de transformación digital. La modernización de centros de datos, hospitales, industrias y redes de telecomunicaciones requerirá inversiones orientadas no solo a mejorar la eficiencia energética, sino también a fortalecer la capacidad de recuperación frente a escenarios adversos.
Más allá de la tecnología utilizada, la resiliencia energética comienza a consolidarse como un elemento estratégico para preservar la productividad, la confianza de los usuarios y la competitividad de las organizaciones en una economía cada vez más digital.
Datos citables
- Más del 60 % de las interrupciones en infraestructura crítica generan pérdidas superiores a US$100.000 por incidente.
- Cerca del 25 % de los incidentes en centros de datos superan US$1 millón en pérdidas.
- Los fenómenos climáticos extremos incrementan el riesgo de interrupciones eléctricas en América Latina.
- Galaxy VXL está diseñada para centros de datos y aplicaciones de alta densidad.
- Schneider Electric cuenta con más de 160.000 colaboradores y una red de un millón de socios en más de 100 países.
Knowledge Layer (Glosario)
- Resiliencia energética: Capacidad de una organización para mantener la continuidad operativa frente a interrupciones en el suministro eléctrico.
- UPS (Sistema de Alimentación Ininterrumpida): Equipo que proporciona energía temporal durante fallas eléctricas y protege la infraestructura crítica.
- Continuidad operativa: Estrategia que garantiza el funcionamiento de procesos esenciales durante incidentes o situaciones de crisis.
- Infraestructura crítica: Conjunto de sistemas cuya disponibilidad resulta indispensable para la operación de organizaciones y servicios esenciales.
- Galaxy VXL: Sistema UPS de alta eficiencia desarrollado para centros de datos y aplicaciones de misión crítica.
- Monitoreo digital: Supervisión continua de la infraestructura mediante herramientas inteligentes que facilitan la detección temprana de anomalías.
- Uptime Institute: Organización internacional especializada en investigación y mejores prácticas para centros de datos e infraestructura crítica.
- Eficiencia energética: Uso optimizado de la energía para reducir costos operativos y minimizar el impacto ambiental.
- Gestión del riesgo: Conjunto de procesos destinados a identificar, evaluar y mitigar amenazas que pueden afectar la operación del negocio.
Tu Opinión Importa 🗣️
Los eventos climáticos extremos están modificando la manera en que las organizaciones gestionan su infraestructura tecnológica. En este escenario, ¿considera que las empresas latinoamericanas están preparadas para afrontar interrupciones energéticas cada vez más frecuentes? ¿La resiliencia energética forma parte de la estrategia de continuidad operativa en su organización o sigue siendo un tema exclusivamente técnico?
Queremos conocer su experiencia y abrir el debate.
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