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Resumen
En esta columna de opinión, Iván La Madrid Sánchez, Territory Account Manager Perú y Bolivia de Panduit, plantea que la expansión de los centros de datos debe acompañarse de eficiencia, sostenibilidad y planificación. Su reflexión relaciona la demanda de servicios digitales e inteligencia artificial con decisiones sobre energía, refrigeración, conectividad y continuidad operativa.
Iván La Madrid Sánchez, de Panduit, reflexiona sobre eficiencia, recursos y capacidades locales para desarrollar la infraestructura digital del Perú Columna de opinión de Iván La Madrid Sánchez, Territory Account Manager Perú y Bolivia de Panduit. ¿Cómo ampliar la infraestructura digital del Perú mientras se gestiona responsablemente la energía y el agua? Iván La Madrid Sánchez, de Panduit, nos invita a abordar esta pregunta desde el diseño integral de los centros de datos. Su reflexión conecta la demanda de inteligencia artificial con decisiones sobre refrigeración, distribución eléctrica, continuidad operativa y formación de talento especializado.
Claves de la reflexión
- La expansión de capacidad digital requiere evaluar conjuntamente energía, refrigeración, conectividad y continuidad operativa.
- La sostenibilidad depende del diseño integral y de las condiciones particulares de cada instalación.
- El monitoreo y la automatización pueden apoyar decisiones para aprovechar mejor los recursos.
- La recuperación de calor y el almacenamiento energético deben evaluarse según su viabilidad en cada proyecto.
- El desarrollo del mercado peruano también exige talento especializado y capacidades locales de ingeniería y operación.
Lima, Perú, 8 de octubre de 2026.— En esta columna, Iván La Madrid Sánchez plantea que la expansión de los centros de datos en Perú debe acompañarse de eficiencia, resiliencia y planificación. El autor destaca la importancia de adaptar cada proyecto a su ubicación, recursos disponibles y necesidades operativas, considerando el desempeño durante todo su ciclo de vida.
Columna de Opinión
El crecimiento de la infraestructura digital en el Perú está creando una oportunidad significativa para el desarrollo del mercado de centros de datos. La acelerada adopción de servicios en la nube, la transformación digital de las organizaciones y el auge de aplicaciones basadas en inteligencia artificial están impulsando una demanda sin precedentes de capacidad de procesamiento, almacenamiento y conectividad.
Precisamente la inteligencia artificial ha llevado esta discusión al centro del debate. Las nuevas cargas de trabajo asociadas a modelos avanzados de IA requieren mayores niveles de cómputo, redes de alta velocidad y una infraestructura capaz de soportar densidades energéticas cada vez más elevadas. Como consecuencia, surgen preguntas legítimas sobre el crecimiento del consumo de energía y agua que podría acompañar esta evolución.
Sin embargo, la discusión no debería centrarse en si el Perú puede seguir desarrollando infraestructura digital. La pregunta realmente relevante es cómo hacerlo de manera eficiente, sostenible y alineada con las necesidades específicas de cada proyecto.
Los centros de datos actuales son muy diferentes a los de hace una década. Las nuevas tecnologías permiten optimizar significativamente el uso de los recursos mediante soluciones de distribución eléctrica más eficientes, sistemas avanzados de refrigeración, herramientas de monitoreo en tiempo real y plataformas de gestión inteligente de infraestructura. En ese contexto, la sostenibilidad deja de depender de un único componente para convertirse en el resultado de un diseño integral.
El mercado peruano cuenta además con condiciones favorables para acompañar esta expansión. El desarrollo progresivo de fuentes de generación renovable, junto con la modernización de la infraestructura eléctrica, abre oportunidades para avanzar hacia una matriz energética cada vez más diversificada. La energía solar y eólica forman parte de esta evolución, pero también las tecnologías que permiten gestionar y optimizar de manera más eficiente la energía disponible.
La eficiencia energética será uno de los principales diferenciadores de los centros de datos de próxima generación. Indicadores como el PUE (Power Usage Effectiveness), la optimización de los sistemas de enfriamiento y la utilización de herramientas de automatización y análisis serán cada vez más relevantes para reducir el consumo y maximizar el aprovechamiento de los recursos.
Adicionalmente, existen oportunidades para capturar mayor valor de la energía utilizada. El calor generado por los equipos de cómputo puede ser recuperado y reutilizado en determinadas aplicaciones, mientras que la integración de sistemas de almacenamiento energético y gestión inteligente de la demanda permitirá mejorar la estabilidad operativa y la eficiencia global de las instalaciones.
La clave está en comprender que no existe una única receta aplicable a todos los proyectos. Cada centro de datos debe diseñarse considerando factores como ubicación geográfica, condiciones climáticas, disponibilidad energética, conectividad, requerimientos de continuidad operativa y necesidades futuras de expansión.
Por ello, aumentar la capacidad instalada no implica necesariamente incrementar el consumo de recursos en la misma proporción. Las decisiones tomadas durante las etapas de diseño, ingeniería e implementación tienen un impacto directo en la eficiencia operativa durante todo el ciclo de vida de la infraestructura.
Esta perspectiva también cambia la manera en que debemos analizar la evolución del mercado peruano. La oportunidad no está únicamente en construir más centros de datos, sino en desarrollar la capacidad técnica para diseñarlos, implementarlos y operarlos bajo estándares cada vez más altos de eficiencia, resiliencia y escalabilidad.
La inteligencia artificial es actualmente uno de los principales motores de crecimiento de esta industria, pero la demanda de infraestructura digital continuará expandiéndose más allá de una tecnología específica. Servicios financieros, comercio electrónico, manufactura, minería, salud y gobierno seguirán requiriendo plataformas capaces de procesar, almacenar y proteger volúmenes crecientes de información.
Perú tiene la oportunidad de fortalecer su posición dentro del ecosistema digital regional atrayendo nuevas inversiones y construyendo capacidades locales. Para lograrlo, será necesario impulsar no solo el desarrollo de energía y conectividad, sino también la formación de talento especializado, la adopción de mejores prácticas y la consolidación de un ecosistema tecnológico capaz de acompañar la evolución del mercado.
El crecimiento de los centros de datos no debe plantearse como una disyuntiva entre desarrollo tecnológico y sostenibilidad. El verdadero desafío consiste en diseñar infraestructuras que permitan que ambos objetivos avancen simultáneamente.
Perú posee condiciones que podrían convertirlo en un hub digital relevante para la región andina, gracias a su posición geográfica, la expansión de infraestructura de conectividad y el creciente interés de inversionistas por desarrollar capacidad local para servicios digitales.
Si el país va a requerir cada vez más capacidad digital, éste es el momento de planificar cómo queremos construirla: una infraestructura no solo más grande, sino también más eficiente, resiliente y preparada para responder a las exigencias de la economía digital del futuro.
¿Por qué es importante?
Para un CIO, responsable de infraestructura o líder empresarial, las decisiones de diseño condicionan costos, continuidad y posibilidades de expansión. Esta reflexión invita a evaluar la capacidad digital junto con los recursos necesarios para sostenerla. También sitúa la formación técnica y la operación cotidiana como componentes del desarrollo tecnológico del país.
Tres dimensiones para profundizar en la reflexión
Diseño: partir de las necesidades de cada instalación
El autor propone examinar ubicación, clima, disponibilidad energética y conectividad antes de definir una arquitectura. Esta perspectiva permite formular preguntas concretas: qué cargas atenderá el centro de datos, cómo crecerán y qué condiciones necesita mantener.
Por ejemplo, una instalación que incorpora capacidad por etapas debe contemplar cómo ampliar sus sistemas sin comprometer los servicios existentes. El crecimiento previsto forma parte del diseño desde el inicio.
Operación: convertir el monitoreo en decisiones
La información sobre consumo y condiciones térmicas adquiere utilidad cuando permite identificar desviaciones, revisar configuraciones y comprobar resultados.
Como criterio editorial, conviene distinguir eficiencia relativa y consumo total. Una instalación puede aprovechar mejor la energía por unidad de actividad y, al mismo tiempo, consumir más al atender una demanda mayor. Observar ambas dimensiones ayuda a interpretar su evolución.
Talento: sostener la infraestructura durante su vida útil
La reflexión también vincula el crecimiento del sector con las capacidades locales. Diseñar, implementar y operar una instalación requiere conocimientos que deben mantenerse actualizados.
Para el ecosistema empresarial, esto abre una conversación sobre formación, transferencia de conocimiento y coordinación entre operadores, integradores y proveedores. La continuidad depende también de las personas que interpretan las alertas, ejecutan mantenimiento y responden ante incidentes.
Relación con la infraestructura para IA y Green IT
El texto conecta la demanda de procesamiento con las condiciones físicas que permiten atenderla. La infraestructura para IA comprende energía, redes, refrigeración y gestión, además de los equipos de cómputo.
Desde Green IT, esa mirada puede ampliarse al seguimiento de energía, agua y ciclo de vida. El PUE, mencionado por el autor, aporta una dimensión energética; incorporar el WUE al análisis permite formular preguntas sobre el uso del agua. Ninguno debe interpretarse de manera aislada como una evaluación completa de sostenibilidad.
Visión Estratégica
Para el Perú y la región andina, la oportunidad descrita por el autor exige articular inversión, infraestructura y conocimiento especializado. La aspiración de consolidar un hub digital debe acompañarse de proyectos cuya capacidad, conectividad y continuidad respondan a necesidades identificadas.
Desde nuestra perspectiva editorial, planificar mejor implica establecer indicadores desde el diseño y revisarlos durante la operación. Además de capacidad instalada, conviene observar consumo energético, uso del agua, desempeño bajo distintas cargas y posibilidades de mantenimiento.
La recuperación de calor o el almacenamiento energético pueden formar parte de esa evaluación cuando las condiciones del proyecto lo permitan. Su pertinencia requiere considerar usos disponibles, ubicación e integración operativa. El aporte de esta reflexión está en situar las decisiones dentro de un sistema completo: la calidad de la expansión dependerá tanto de lo que se construya como de la capacidad para administrarlo y adaptarlo.
Knowledge Layer — Glosario
Centro de datos
Instalación que alberga equipos de procesamiento, almacenamiento y comunicaciones, junto con los sistemas necesarios para sostener su operación.
Densidad energética
Potencia concentrada en un espacio o conjunto de equipos, frecuentemente expresada por rack. Influye en las necesidades eléctricas y térmicas.
PUE
Relación entre la energía total utilizada por un centro de datos y la consumida por sus equipos TI. Describe una dimensión de la eficiencia de infraestructura.
WUE
Indicador que relaciona el uso de agua con la energía consumida por los equipos TI, habitualmente expresado en litros por kilovatio-hora. Debe precisar alcance y período.
Resiliencia
Capacidad de una infraestructura para afrontar fallas o perturbaciones y mantener o recuperar sus funciones esenciales.
Escalabilidad
Posibilidad de ampliar capacidad para atender nuevas necesidades, considerando los límites y condiciones del diseño.
Recuperación de calor
Aprovechamiento del calor generado por los equipos para otro uso compatible, cuando existen condiciones técnicas y una demanda que lo justifiquen.
Almacenamiento energético
Sistemas que conservan energía para utilizarla posteriormente, según su configuración y finalidad operativa.
Ciclo de vida
Conjunto de etapas de una infraestructura, desde planificación y construcción hasta operación, actualización y retiro.
Hub digital
Nodo que concentra infraestructura, conectividad y servicios digitales, facilitando intercambios entre organizaciones y mercados.
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