La operación autónoma, la refrigeración líquida y la soberanía energética redefinen los centros de datos en 2026
Lima, Perú, 19 de enero de 2026.— Tras un bienio marcado por la explosión de la Inteligencia Artificial Generativa, el año 2026 se perfila como el punto de inflexión hacia la operación autónoma y la soberanía energética. La industria de los centros de datos ha dejado de ser un soporte invisible para convertirse en el motor crítico de la economía digital, enfrentando el desafío simultáneo de una demanda de cómputo sin precedentes y una exigencia creciente de sostenibilidad ambiental.
En este nuevo escenario, la eficiencia ya no se mide únicamente por el rendimiento del servidor, sino por la capacidad de las infraestructuras para integrarse de forma circular, inteligente y resiliente. La convergencia entre IA avanzada, redes energéticas inteligentes y nuevas arquitecturas de enfriamiento definirá el éxito de las organizaciones en el próximo ciclo tecnológico.
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IA y centros de datos autogestionados
La inteligencia artificial ha evolucionado hacia sistemas capaces de ejecutar procesos complejos de extremo a extremo, sin requerir intervención humana constante. Esta transformación ha impulsado la demanda de clústeres de inferencia en tiempo real, distribuidos estratégicamente en toda la región.
Para los centros de datos, esto implica el fin de la gestión manual tradicional. La tendencia dominante es la infraestructura autónoma, donde modelos de IA integrados en plataformas de gestión (DCIM) anticipan fallas, optimizan el consumo energético en milisegundos y reconfiguran dinámicamente las cargas de trabajo según la disponibilidad de energía renovable. El resultado es una operación más eficiente, resiliente y alineada con objetivos ambientales de largo plazo.
Soberanía energética y microrredes de próxima generación
La presión sobre los sistemas eléctricos ha llevado a los operadores a buscar independencia de la red pública. En 2026, el centro de datos evoluciona hacia una microrred activa, capaz no solo de consumir, sino también de generar y estabilizar energía para su entorno.
Este cambio se apoya en el despliegue de sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS) de larga duración y en celdas de combustible de hidrógeno verde, que permiten operar durante picos de demanda sin recurrir a combustibles fósiles. Más allá del concepto de carbono neutral, emerge con fuerza el enfoque de Carbono Neto Positivo, orientado a generar un impacto ambiental favorable, produciendo o habilitando más energía limpia de la que se consume. En este contexto, la mejora continua del desempeño ambiental se consolida como parte integral de la estrategia empresarial.
Refrigeración líquida como nuevo estándar híbrido
El crecimiento acelerado de la IA ha llevado a que las densidades de los racks superen ampliamente los 50 kW, haciendo que la refrigeración por aire se convierta en una solución limitada a escenarios de menor exigencia. De acuerdo con proyecciones de analistas como Gartner e IDC, las tecnologías de refrigeración líquida, incluyendo soluciones direct-to-chip e inmersión, están ganando adopción en proyectos de alta densidad, especialmente en entornos de hiperescala y laboratorios de IA.
Lejos de reemplazar por completo al enfriamiento por aire, estas tecnologías se integran en arquitecturas híbridas, permitiendo gestionar cargas térmicas más complejas y mejorar significativamente la eficiencia energética. Las proyecciones indican que hacia 2026 la refrigeración líquida mantendrá un crecimiento de doble dígito a nivel global, coexistiendo con modelos tradicionales y mixtos según el caso de uso y los objetivos de sostenibilidad de cada operación.
Visión estratégica para Sudamérica
En 2026, nos encontramos en un punto de inflexión donde la tecnología y la sostenibilidad ya no son caminos paralelos, sino una única vía de progreso. El desafío para las empresas en Sudamérica no es solo adoptar la IA, sino construir una infraestructura resiliente y responsable que permita que esa inteligencia sea verdaderamente escalable. En Schneider Electric, nuestra visión es convertir cada centro de datos en un activo que devuelva a la sociedad y al planeta más de lo que consume”, afirma Marta Sánchez, VP de Schneider Electric para Suramérica.
Centros de datos como organismos vivos e inteligentes
El panorama tecnológico de 2026 exige una mentalidad de adaptación continua. Las organizaciones que liderarán el mercado serán aquellas que conciban el centro de datos no como una caja de servidores, sino como un organismo vivo, inteligente y verde, capaz de evolucionar con las demandas del negocio y del planeta.
La integración de estas tendencias deja de ser una ventaja competitiva opcional para convertirse en la base de la relevancia digital en una era que no se detiene.
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